Cuando activas el cifrado, TimePeace codifica tus entradas privadas en tu propio dispositivo, antes de que nos lleguen, con una clave que solo tú tienes. Nosotros solo guardamos la versión codificada. No podemos leerla, y no podemos entregarla, por una razón muy sencilla: no tenemos tu clave.
Tú escribes. TimePeace lo guarda en una caja que solo tu clave abre.
La caja sellada viaja a tu cuenta y se queda ahí, bajo llave.
Tu clave lo abre aquí, y en ningún otro sitio puede hacerlo.
Si pierdes ambas, ni siquiera nosotros podemos entrar. Ese es el punto.
Ni siquiera nosotros, ni siquiera ante una solicitud legal, podemos entregar más que la caja sellada. Sin tu frase de acceso o tu clave de recuperación, lo que hay dentro sigue siendo ilegible. Es el mismo enfoque que usan Signal y Proton: solo pueden entregar metadatos, nunca tus palabras.
Es opcional y lo activas tú. Eliges una frase de acceso, y te mostramos una clave de recuperación de un solo uso para que la guardes bien. Si pierdes ambas, ni siquiera nosotros podemos recuperar esas entradas. Ese es el precio de la privacidad real. Tu cuenta en sí sigue siendo recuperable; lo único en juego es el contenido cifrado.
Lo personal es esto: tu diario, tu estado de ánimo, tu salud y las notas que llevas sobre las personas. Queda visible un esqueleto mínimo —que una entrada existe y su fecha— para que tu diario pueda sincronizarse y buscarse en tus dispositivos. Somos honestos sobre ese límite en lugar de prometer más.
No. Eliges una frase de acceso como cualquier contraseña y TimePeace hace el resto: el mismo cifrado estándar y robusto que protege datos sensibles en todas partes, sin nada que tengas que gestionar.